
En septiembre de 1910, en la oficina del Juzgado de Paz de Garzón, un hombre que no sabía escribir le dictó el nacimiento de su hijo a un funcionario. El hombre se llamaba Peregrino Páez. El hijo se llamó Primitivo Rosauro. Dos nombres. Dos muertos. La abuela paterna del niño, Macsimina Fausta Primitiva García Nieves, había muerto cuatro años antes. Peregrino le puso al recién nacido el nombre de su madre muerta. Rosauro vino del calendario: nació el 30 de agosto, día de Santa Rosa de Lima.
El acta llevó el número 37. En una sola foja quedaron atrapadas tres generaciones: el padre, los cuatro abuelos, el juez de paz, los testigos, y la firma de un comerciante de veinticuatro años que firmó por Peregrino porque Peregrino no sabía escribir. Ese papel estuvo en un archivo del Registro Civil durante más de un siglo. Ningún miembro vivo de la familia lo tenía.
Primitivo Rosauro Páez Gutiérrez creció en el campo del este uruguayo, se trasladó a San Carlos, y trabajó el hierro en la fragua. Fue herrero. Habló poco. Nadie en la familia sabía exactamente dónde había nacido, quiénes eran sus antepasados, de dónde venía el apellido.
Hasta que su nieto decidió buscar.
Veintisiete generaciones documentadas
Entre marzo y mayo de 2026, desde Punta del Este, Federico Rodríguez Páez emprendió la reconstrucción documental de la línea de su abuelo materno. Lo que empezó con un acta de nacimiento en Garzón terminó con veintisiete generaciones documentadas, seis siglos de historia, y un recorrido que cruza el Atlántico dos veces.
La investigación descubrió que el apellido Páez no era español, como la familia siempre supuso. Venía de una isla portuguesa de sesenta kilómetros cuadrados en el centro del Atlántico: la Ilha da Graciosa, en las Azores.
Manuel Páez Dávila, ancestro directo de Primitivo Rosauro, fue uno de los Pobladores Fundadores de la Villa de San Carlos en 1763 — la primera villa del interior fundada en toda la Banda Oriental. Llegó como huérfano de quince años desde Rio Grande do Sul. Ocho años después casó con Joana Teixeira de Oliveira y tuvo al menos catorce hijos. San Carlos existe porque familias como la suya lo levantaron desde cero.
Pero la línea no empieza en San Carlos. Empieza mucho antes.
Del abad al herrero
El antepasado más antiguo documentado por línea paterna es Afonso Furtado, nacido en 1347 en Frielas, cerca de Lisboa. Capitão-Mor do Mar del rey D. João I de Portugal, estuvo al mando de la flota en el período que incluyó la conquista de Ceuta en 1415 — el primer movimiento de la expansión marítima portuguesa. El antepasado estaba ahí.
Por la rama de los Ornelas, D. João de Ornelas fue abad del Mosteiro de Santa Maria de Alcobaça en el siglo XIV — el centro cisterciense más importante de la Península Ibérica. Su hermano peleó en Aljubarrota. Su sobrino nieto, Álvaro de Ornelas «O Grande», pobló Madeira y murió de flechas envenenadas en una expedición a las Canarias.
En la Ilha da Graciosa, cuatro naciones se casaron entre sí durante doscientos años: Portugal, Inglaterra, Francia y Génova. La familia fundadora se cruzó con los descendientes de Vasco Gil Sodré, fidalgo de Montemor-o-Velho cuya esposa venía del castillo de Beaufort en Inglaterra. Gaspar Frutuoso escribió sobre los de Graciosa una frase que resume la isla entera: por cuya razón dicen que todos los de la Graciosa son fidalgos.
De las Azores a Brasil. De Brasil a la Banda Oriental. De San Carlos a Rocha y Garzón. De la tierra al jornal. Del jornal a la fragua. La curva es descendente durante seiscientos años. Pero la línea no se rompió.
El hierro
El monasterio de Alcobaça tenía minas de hierro y forjas. Primitivo Rosauro trabajó el hierro en una fragua de San Carlos. Su nieto Federico trabaja el hierro como escultor en Punta del Este. Entre el abad y el herrero, la distancia es de seis siglos y ocho mil kilómetros. El hierro no cambió. Las manos que lo trabajan sí.
El apellido Páez viene del latín Pelagius, del griego pélagos: mar abierto, alta mar. Páez significa hijo del hombre del mar. Una familia que lleva el océano cifrado en el nombre nació en una isla rodeada de agua, cruzó ese océano dos veces, fundó un pueblo junto a un arroyo en un continente nuevo, y nunca volvió.
Transmisión por línea materna
El apellido Páez fue transmitido dos veces por línea materna. Primero en Graciosa, cuando Maria Paes Novaes le dio su apellido a su hijo en lugar del apellido del padre. Después en Rocha, cuando Celedonia Páez Mesa, madre soltera, le dio su apellido a Ángel Leopoldo Páez. Sin esas dos mujeres, el apellido no existiría en la línea del compilador.
Línea materna: los Gutiérrez de la frontera
La investigación también abrió la línea materna de Primitivo Rosauro. Su tatarabuelo fue el Capitán Bartolomé Gutiérrez de Nocla, militar español vinculado al Concejo de San Carlos en el período colonial. En los mismos veinte kilómetros de costa, en las mismas décadas, otros tres Gutiérrez militares españoles operaban en la frontera: uno de ellos, Manuel Gutiérrez Varona, fue designado como primer instructor del Regimiento de Blandengues — la unidad donde José Gervasio Artigas inició su carrera militar como soldado raso.
Archivo y publicaciones
Esta investigación se presenta en dos piezas complementarias:
La Memoria Documental Primitivo Rosauro Páez Gutiérrez es el archivo genealógico: identidad civil, filiación, cuadro generacional, fuentes y documentos. Cerrada al 22 de mayo de 2026 con veintisiete generaciones documentadas.
Hijo del hombre del mar es la crónica narrativa: seiscientos años de historia contados desde el acta de 1910 hasta el Capitão-Mor do Mar de 1347, pasando por la isla, el cruce del Atlántico, la fundación de San Carlos, la batalla contra los ingleses, la fragua y el silencio.
La Memoria Documental está disponible con DOI en Zenodo y en Academia.edu:
Zenodo (DOI): https://zenodo.org/records/20403253
Academia.edu: https://independent.academia.edu/FedericoRodriguezPaez
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Memoria Documental Primitivo Rosauro Páez Gutiérrez — PDF
Compilador
Investigación documental, recopilación de fuentes, búsquedas en archivos digitalizados, conexiones genealógicas, procesamiento paleográfico de manuscritos y libros parroquiales de Graciosa, identificación de firmas autógrafas, corrección de lecturas, transcripción y edición: Federico Rodríguez Páez. Punta del Este, mayo de 2026.
